02 julio 2010

CADA VEZ QUE ME ESCRIBE LA GIOCONDA

Al principio, cuando empezaba a utilizar Facebook, me costaba entender el funcionamiento de todo el conjunto de herramientas que posee. Era un ambiente nuevo para mí y poco a poco me fui familiarizando. Tuve la oportunidad de encontrarme con mucha gente interesante que en la distancia te aceptan como amigo, no sé si lo harían en otras circunstancias. Entre estas personas apareció Gioconda Belli, sonriendo desde su foto cual leona salvaje, con esa expresión a veces enigmática como la otra Gioconda, la de Da Vinci. Un buen día me atreví a solicitarle su “amistad” como parte de esta gran comunidad cibernética, luego me dispuse a esperar para ver si obtenía la anhelada aceptación. Días después vino la respuesta. La solicitud de amistad había sido aceptada, ya era su amigo. Comencé a disfrutar ese nuevo estatus que había adquirido. Leía sobre sus viajes, presentaciones, comentarios de sus fans y todo tipo de cosas aparecidas en Facebook. Una noche mientras revisaba el correo me topé con un nuevo mensaje que tenía de asunto lo siguiente: “Gioconda Belli te envió un mensaje en Facebook” ¡ tremendo susto el mío ! Vaya, un mensaje de la poeta. Muchos pensamientos cruzaron por mi mente mientras accionaba el mouse para abrir con un simple click aquel inesperado mensaje. Cuando apareció el texto observé que se trataba de otra persona quien maneja un club de amigos de la poeta. El contenido era una invitación enviada, creo yo, a miles de personas donde se informaba sobre una actividad cultural donde la Gioconda (ahora como ya era mi amiga la llamaba con esa confianza) presentaría su última novela. Después de aquel desencanto, poco a poco fui superando la emoción inicial hasta que mi corazón volvió a su ritmo acostumbrado. Pasaron los días y otra vez: “Gioconda Belli te envió un mensaje en Facebook” y de nuevo la emoción de la primera vez, luego lo mismo, esta vez la poeta iba a Washington a otra actividad. Luego la desaceleración del corazón y a seguir revisando otros mensajes. Mucho tiempo ha pasado desde entonces y ahora tengo más amigos en Facebook, conozco mejor sus utilidades, he descubierto a artistas desconocidos y muy talentosos con quienes chateo (que fea palabra) muy a menudo, he visto como todos se expresan de alguna manera sobre distintas cosas y… en fin, me siento satisfecho de estar en esta gran comunidad o red social como le llaman. No obstante, ahora cada vez que me escribe la Gioconda, ya no siento la misma emoción… como la primera vez.

Juan Centeno

Feb/2010.

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