He nacido
en la parte más afortunada
del mundo,
aquí muchos
son campeones de nacimiento.
Soy de la parte del mundo
donde robar es un deporte
tan legal como
la libertad de un narcotraficante.
Somos súper talentosos
en actos de encantamientos,
desaparecemos ferrocarriles, bancos,
partidos, empleos y diputaciones,
existe el doctorado
en pasadas de cuentas
sin necesitar la asistencia
universitaria,
cargamentos enteros de armas
se evaporan
para materializarse en otro punto,
pues tenemos fábrica
de puntos ciegos
¡realmente qué afortunados!
y eso es nada…
… allá arriba
en un cielo bien privado,
los Dioses
de nuestro gobierno del Olimpo
le dieron cadena perpetua
a la honestidad,
secuestraron la justicia,
fusilaron el respeto
y las leyes sufren
violencia doméstica.
Si no lo sabían
Nicaragua tiene Dioses,
… siempre los ha tenido.
Esthela Calderón
(Amor y Conciencia/2004)
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