A través de los años que he vivido,
en el tiempo y la época que me tocó vivirlos,
he aprendido que,
sobran los dedos de la mano
para contar a los verdaderos amigos.
Que si la gente cambia su discurso, y aparece en su cara
la sonrisa de Judas, es porque la calle esta dura.
Que es un mito creer que algún día uno,
o alguien vaya a madurar.
Me he dado cuenta que la metamorfosis
del guerrillero al dictador se basa en
“te doy la libertad pero después te la quito”.
He notado que el mínimo roce con ciertas mujeres
pone en movimiento toda la sangre hacia un solo punto.
Y que el lugar más placentero donde recostar la cabeza
es sobre el pubis de una mujer.
Que el mayor placer es el más barato,
no hay que poner, sólo quitar.
Que la sensación más maravillosa en este mundo
es el amor correspondido y el sexo a cualquier hora,
y que de esta unión inevitablemente surgió la música.
Que la categoría “casado” del estado civil, por años
se ha escrito con un error ortográfico.
También he aprendido que el mejor momento
para disfrutar la ciudad es el primero de Enero
a las 8 de la mañana.
Con sorpresa descubrí
que el culo de una mujer es tan poderoso que es capaz de
destruir corporaciones, empresas, familias,
instituciones, sociedades, gobiernos…
y por supuesto… viejas amistades.
Que juntar dos placeres al mismo tiempo es maravilloso,
juntar tres es excitante, cuatro es fantástico
y cinco es peligroso.
Que Dios baja en una nube para oir mejor
lo que todo el tiempo decimos y hacemos,
y que me quedan muchas cosas más que aprender
en los cien años que me quedan de vida.
Juan Centeno
Enero/2012
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