26 octubre 2012

ANCLADO


Nada me puede doblegar,
aquí he permanecido firme
desde el inicio de los tiempos.
He soportado tempestades,
feroces tormentas pasan a mi lado.

Aquí sigo aferrado,
mientras las olas chocan
contra los arrecifes.

He visto los relámpagos
alumbrando la noche trastornada,
ráfagas de viento alborotan mis cabellos,
a lo lejos mueren los huracanes
en la última hoja que cae
con la paz de una suave brisa.

Y en cada madrugada vuelve la tormenta,
cuando gotas de sudor caen desde mi rostro
lentamente sobre tu espalda…
Yo sigo aquí, tras de ti, firme y jadeante,
porque desde el inicio de los tiempos
he tirado mi ancla hasta tus profundidades
para morir en el instante preciso,
cuando me voy al cielo y regreso
a esta oscuridad de ojos cerrados,
con mis manos siempre atadas
 a tus descomunales
amplias
blancas
benditas
caderas.

Juan Centeno
León, Octubre/2012.